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Eberl no se juega el puesto con tres ventas.

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Eberl no se juega el puesto con tres ventas.

Durante semanas, Palhinha, Boey y Zaragoza han aparecido como si fueran el examen final de Max Eberl en el Bayern. Pero las fechas cuentan otra historia. Boey y Zaragoza llegaron antes de que Eberl asumiera el cargo, mientras que Palhinha sí pertenece a su gestión, aunque su fichaje fue la culminación de un interés que el Bayern ya tenía desde la etapa de Thomas Tuchel. El club necesita vender a los tres. Eberl lo ha confirmado y debe ser responsable de encontrar las mejores soluciones posibles. Pero de ahí a afirmar que su renovación depende de esas operaciones hay un salto que, por ahora, no está demostrado. Más aún cuando las informaciones más recientes apuntan a que el comité presidencial ya aprobó una extensión y que el consejo de supervisión debe formalizarla el 25 de agosto. La cuestión, entonces, no debería ser si Eberl consigue vender tres jugadores. Debería ser si el Bayern considera que su trabajo ha mejorado el proyecto. Y después de dos años, hay argumentos suficientes para responder que sí. Las ventas son un problema de mercado. La continuidad de Eberl es una decisión deportiva.

Eberl no se juega el puesto con tres ventas.
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