Casa Múnich

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El Bayern no necesitó ser perfecto
El 5-1 ante Stuttgart parece una goleada sencilla cuando uno mira el marcador. El partido, sin embargo, contó una historia bastante más interesante. Stuttgart incomodó al Bayern durante buena parte de la primera mitad, consiguió empatar después del descanso y llegó a poner al campeón ante una situación incómoda. La respuesta fue inmediata: Olise apareció, Vagnoman marcó en propia puerta y después llegaron los goles de Pavlović y Luis Díaz, con Saibari participando en los dos últimos. La gran noticia no es que el Bayern pueda marcar cinco. Eso ya lo sabíamos. La noticia es que puede recibir un golpe y responder sin perder el control. El equipo todavía tiene cosas que ajustar, especialmente en la sincronización de su juego cuando el rival presiona arriba, pero empieza a mostrar algo que diferencia a los campeones: profundidad, carácter y la capacidad de convertir un momento de duda en una avalancha. Olise está empezando a parecer una estrella consolidada, Saibari pide minutos, Luis Díaz ya deja su firma y el Bayern sigue produciendo alternativas mientras espera el regreso de Musiala. Es apenas la primera jornada y sería absurdo sacar conclusiones definitivas. Pero hay una que sí parece razonable: el campeón no empezó perfecto. Empezó reaccionando como un campeón.
