Casa Múnich

Casa Múnich
El Bayern ya tiene lo que quería.
El Bayern empezó la temporada como le gusta: ganando un título y haciéndolo en Dortmund. El 2-1 tuvo nombres propios: Nathaniel Brown volvió a marcar y confirmó que puede ofrecerle a Kompany más de una solución; Michael Olise regresó del Mundial casi sin entrenamientos y aun así fue decisivo con un gol y una asistencia; Harry Kane jugó los noventa minutos y el equipo mostró carácter cuando el Dortmund convirtió el tramo final en una amenaza real. No todo fue perfecto. El Bayern tuvo el partido controlado con el 2-0 y permitió que un error devolviera al Dortmund a la pelea. Ese tipo de relajación puede costar mucho más en Champions. Pero también apareció algo que vale tanto como cualquier corrección táctica: el equipo resistió. La Supercopa llega, además, en un momento particular. Musiala estuvo ausente después de hacer públicos sus problemas neurológicos, y su ausencia inevitablemente acompañó la celebración. El Bayern, sin embargo, no se detuvo. Ganó, levantó su duodécima Supercopa y empezó a demostrar que tiene recursos para seguir compitiendo mientras espera el regreso de una de sus grandes estrellas. Es apenas agosto. No hay que confundir una copa con una temporada. Pero si había una manera de empezar, ganar en Dortmund era probablemente una de las mejores.
